Carlos Trujillo
Villanova University

 

escritos bn001Escritos en Blanco y Negro, de Jaime Márquez, publicado bajo el sello de Ediciones Aumen, el año 2015, es uno de esos libros que el lector lee, relee y siente el deseo conservar y compartir. Escritos… es un libro no sólo para el lector que gusta de la poesía y quiere encontrar en ella algo nuevo y distinto sino también para quien además de buscar originalidad, sensibilidad y maestría en el uso de la palabra, espera encontrar un espejo que documente artísticamente su mundo con la maestría de un poeta de verdad.

Este libro de Márquez nos pasea por momentos significativos de la historia de Chile, Chiloé y el mundo, todo ello amarrado, enlazado, configurando una sola realidad gracias al efecto producido por el entrecruzamiento de sus personajes y sus pequeñas o grandes historias.

Los temas de este libro plural del poeta Jaime Márquez abarcan desde la década de 1960 hasta la actual. Es decir, poco más de medio siglo. Llamo libro plural a estos Escritos en Blanco y Negro porque siendo un volumen de poesía de extensión bastante normal (56 páginas), al menos en algunos sentidos parece uno y varios.

Es uno porque así lo ha estimado su autor al reunir estos poemas en un solo volumen y darle un título único y general. Es uno también porque la totalidad de los poemas que conforman sus cuatro partes consiguen entregar una visión de mundo bastante unitaria a pesar de los diferentes temas tocados en cada una de ellas, como también son bastante uniformes el lenguaje y el tono a lo largo de todo el volumen. Sin embargo, basándome en la historia del libro o mejor dicho en la cronología de la escritura de los poemas puedo afirmar que estos Escritos en Blanco y Negro constituyen un libro múltiple, una suerte de ‘obras completas’ de su autor hasta el momento de su publicación.

Siguiendo el juego de la palabra, no pretendo indicar con lo anterior que estos poemas sean todo lo que haya escrito hasta hoy Jaime Márquez pues tengo la seguridad de que no es así. Pero sí puedo afirmar que el poemario que tenemos entre manos es una suerte de volumen antológico que fue tomando cuerpo poco a poco en un extenso periodo que se extiende desde principios de la década de 1980 hasta el año de su publicación, 2015. Es decir, un periodo que abarca 35 años; tres décadas y media en que el libro fue escribiéndose, buscando su forma, ampliándose y recogiéndose en un proceso natural, tarjándose, puliéndose, creciendo y madurando a la par con su autor.

Libro múltiple y uno

A través de sus cuatro partes (1. In memoriam (A los caídos por error… de la patria), 2. Chile Progresses In Peace And Order, 3. Escritos en blanco y negro, y 4. Mi madre escucha a Frank Sinatra) el poeta nos lleva por una ruta de historias marcada por dolores y tragedias provocados por la ceguera, la crueldad, la incomprensión y la injusticia de una sociedad y un mundo frecuentemente injustos.

Los poemas de la primera parte, “In memoriam (A los caídos por error… de la patria)”, giran en torno a la figura del Chacal de Nahueltoro, un campesino alcohólico y analfabeto de la zona de Ñuble, llamado José del Carmen Valenzuela Torres, quien fuera fusilado en 1963, tres años después de haber matado con una guadaña a su conviviente y a los cinco hijos de ella.

Esta sección no sólo abre físicamente el poemario sino que también sirve de puerta de entrada a uno de los temas centrales sino al tema mayor de todo el conjunto: la tragedia de la vida humana a causa de la injusticia, la ceguera y la insensatez de una sociedad cruel e inhumana. Para ese efecto, Márquez toma la figura del Chacal de Nahueltoro (victimario victimizado) vuelto animita o santito milagroso por el pueblo, y lo transforma en símbolo de las víctimas de la dictadura, a la vez que en un intermediario entre los chilenos sufrientes y sus parientes y amigos muertos a causa de la violencia del régimen.

Chacal, no te pregunto por qué mataste
[…]
solo te pregunto por mis hermanos muertos
que en estos días debieran estar llegando
al cielo. (“Pregunta”, 14)

Los poemas de la segunda parte (Chile Progresses In Peace And Order) tienen como eje temático los años de la dictadura como es evidente no sólo desde el título de la sección sino de varios de los poemas (“Estrella de la libertad”, “¡A Calama!”, “Maxim”, y “Estadio Nacional”, entre otros). Estos poemas muestran ese permanente claroscuro, más bien cargado hacia lo oscuro, que fue todo el periodo dictatorial, como se nos revela ya en los títulos de los poemas. “¡A Calama!”, nos recuerda la espeluznante Caravana de la Muerte; “Maxim”, la boite y discoteque de los cercanos al régimen militar, donde Maripepa Nieto, vedette española y pareja del jefe operativo de la CNI Álvaro Corbalán, era número puesto en sus espectáculos; al tiempo que “Los niños del kínder” y “Estadio Nacional” provocan estremecimientos en el lector con su mirada directa y reveladora de esos años en que Chile “es un barco a la deriva” pero la dictadura se esfuerza en mostrar que todo está en calma y alegre. “Estrella de la libertad”, por otra parte, muestra la abismante incongruencia que existía entre el discurso oficial y la realidad de los ciudadanos:

En la radio se escucha:
“La estrella de la bandera
es la estrella de la libertad.”
Y yo, sobre la mesa aún con migas
He estado horas intentando
Reproducir una estrella de cinco puntas
En mi cuaderno” (20)

El título de la tercera parte (Escritos en blanco y negro), que también da nombre al libro entero, da cuenta de un mundo en el que no hay espacio para el color. Dicho título, por otra parte, indica que estos poemas deben ser vistos como fotografías en blanco y negro, tal vez, a causa de un momentáneo enceguecimiento del lector ante al deslumbrante flash de la cámara (el ruido de un disparo, la explosión de una bomba, etc.).

Todo este apartado muestra su conexión con la fotografía, es decir con imágenes fijas grabadas en el papel. Así lo vemos en “Copia de Dios¨(28), “Fotografía” (29), “Epidermis” (30), “Mi cuerpo abatido por esas grandes postales” (32) y qué decir de “Enola Gay” (31) que refiere al avión que lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima en 1945

La imagen que ofrece esta sección es la de un tiempo en el que nada es lo que parece. Todo parece ser copia, ficción, recreación, artificio, intento de ser o parecer, como se observa con cierto patetismo en el poema “Copia de Dios”:

Revuélvase el hijo en el líquido caliente
en la sopa milenaria
se enjuague y se enjuague
dándose vueltas en esa
cámara oscura
y salga después ese juguete resbaloso
y lo vele la luz
y salga entonces oscura esa copia de
Dios. (28)

La parte final, Mi madre escucha a Frank Sinatra, que constituye un excelente cierre de este libro, bien podría ser un libro individual o parte de un libro individual que se me ocurre va a ir creciendo con los años. Estos poemas enfrentan poderosamente al lector con la realidad actual, con el Chile de hoy, donde el claroscuro se ha vuelto sin ambages más oscuro que claro. Aunque en este caso que no se trata del trágico claroscuro de los tiempos del dictador sino de un claroscuro doloroso y violento causado por la destrucción o desaparición de los ideales y del espíritu solidario en una sociedad que se vuelve cada vez más egoísta y cruel.

La cita que acompaña al título de la sección adelanta el tono entre nostálgico y desesperanzado que encontraremos en los poemas. Esta cita particular no ha sido tomada de un poema ni de un libro ni de ningún documento escrito, sino muy al contrario, es una frase que seguramente el autor escuchó más de una vez al ciudadano castreño Celedonio Cárdenas, quien fuera Gobernador de la Provincia de Chiloé durante el gobierno de la Unidad Popular y que muriera a causa de la depresión y el alcoholismo en los años de la dictadura.

A mí no me hace llorar un combo, a mí me hace (sic) llorar Javier Solís, Libertad Lamarque, Pedro Vargas” son las palabras que cita el poeta acentuando a través de ellas la nostalgia, el sentimiento popular y el arraigo a la tierra (a Chiloé y Castro, en particular) que el lector encontrará en este libro donde lo universal se hace local y lo local se universaliza en la confluencia de personajes y hechos como el fusilamiento del Chacal de Nahueltoro, la dictadura de Pinochet, el bombardeo a Hiroshima, algunos connotados profesores castreños; el boxeador Juan Pedro Ule, que se ha vuelto una leyenda; el doctor Tapia; así como la Isolda, regenta de un prostíbulo castreño, y su vecino Cato Rodas, zapatero remendón y bombero insigne.

Hermosísimo me parece el poema-homenaje que el poeta Márquez dedica a dos choferes de buses que por años hicieron el recorrido Castro-Puerto Montt. Hermoso poema en que el poeta mediante un guiño juguetón los une en el título haciendo que el lector educado caiga en la trampa de creer que se trata de un poema dedicado al renombrado filósofo español José Ortega y Gasset.

El poema en cuestión se titula “Ortega y Gaete” y a continuación transcribo su comienzo y su final:

Nadie emulará alguna vez la hazaña
De ustedes dos.
Más allá del filósofo y más acá de la filosofía
Solamente un fin tras el volante cansado:
Alcanzar las pampas de Chiloé
Allende el canal.
[…]

Dicen que Gaete vive ahora en Puerto Montt
Y tiene un taller mecánico
Delante de su casa
De Ortega solo se recuerdan su silencio
Y su robusto cuello
Dirigiendo el rostro hacia el espejo
Que proyecta a la micro
Hacia el pasado. (46)

No se trata, es claro, de Ortega y Gasset, fundador y director de la Revista de Occidente, en la fueron publicados varios de los principales filósofos del siglo pasado, sino de Ortega y Gaete para quienes su Occidente no fue otro que cumplir su diaria tarea de llevar a sus pasajeros de Castro a Puerto Montt y viceversa por los pedregosos caminos de esos días que el poeta recuerda con emocionada nostalgia.

Un libro plural como dije al comienzo, un libro necesario del que se agradece su publicación, y esencialmente un libro que viene a izar con autoridad una nueva bandera en el territorio de la poesía escrita en Chiloé y en nuestro largo sur de Chile.

Havertown, Pensilvania, agosto de 2016

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